"Es un trabajo que implica vocación de servicio y eso me parece admirable"

Valoraciones. Así se llamaba el artículo. Me lo envió mi hermano mayor. Y, fiel a su estilo, no añadía nada más. Se trataba, más o menos, de una sana crítica a las mujeres que trabajan en su casa pero ‘de aquella manera’, arrastradas por la inercia y con complejo de víctimas más que de trabajadoras que se abren paso en un campo laboral… como cualquier otra mujer. Como una más de tantas.
Puede parecer negativo, pero a mí me encantó. Critica que haya mujeres que hagan depender su ritmo y competencia profesionales en las tareas de la casa, de la valoración que les otorgue el resto. Trabaje usted y punto, independientemente de si recoge sonrisas y aceptación… o rechazo. Insisto en que puede parecer negativo, pero no lo es tanto. Sobre todo, si pensamos en que el valor de un trabajo está en la actitud de quien lo desempeña. El valor de las tareas de la casa deberían empezar a dárselo quienes se dedican a ellas.
De todas maneras, con esta premisa por base ¿importa qué valor le dan los de fuera a nuestro trabajo? ¿no será mucho más importante cómo lo ve quien lo realiza? Sí y no. Sí porque trabajamos lo mismo. No porque se trata de una profesión más y resulta una injusticia que no sea reconocida como tal… Mención aparte merece el tema de los títulos y la preparación profesional. Si se está haciendo carrera o no… etc.
La autora de este ‘fecundo’ artículo se llama Beatriz Torres. Ni idea de quién podía ser. Aunque por el artículo se adivinaban muchas cosas. Directora de Comunicación y Marketing de Sephora para España, actualmente su guerra se libra en hacer compatibles sus tres pasiones: la familia, el trabajo y escribir. ¿Y qué le dicen las tareas del hogar a esta incansable trabajadora? Todo y nada, porque así es.

Para Beatriz trabajo del hogar es una rutina. Ni más ni menos. Dice de sí misma que es “malísima como ama de casa” y que es mucho más feliz en su trabajo. Sin embargo, no tarda en afirmar que sin duda “son esenciales para que una casa sea realmente un hogar”.

1.- Describe qué suponen en tu vida las tareas relacionadas con sacar adelante una casa.
Una parte más de la vida y de la rutina diaria. Pero confieso que soy malísima como ama de casa, soy mucho más feliz en mi trabajo que encargándome de la casa. No me gusta cocinar, ni planchar, ni coser… Las tareas de la casa, excepto las que se refieren a mis hijos, a decorar y a recibir a mis amigos y familia me reportan muy poco “placer”. Y, sin embargo, son esenciales para que una casa sea realmente un hogar.

Soy bastante maniática del orden, necesito que mis espacios estén lo más limpios y ordenados posibles y con tres niños, ya puedes imaginar que es una misión más que imposible. Aunque me paso el día recogiendo, ¡¡¡cualquier ayuda es poca!!!

2.- ¿Quién se dedica a este trabajo en tu hogar? ¿Qué tareas haces por ti misma y cuáles delegas en otros?
Tenemos la inmensa suerte de contar desde hace más de 8 años con la ayuda de Elena, una mujer magnífica y una auténtica profesional del trabajo del hogar. Ella se encarga de las tareas del día a día para que la casa esté impecable y, lo más importante, adora a mis hijos. Sin ella, no sé lo que haríamos.

De lunes a viernes, por las tardes, Elena se encarga de limpiar, lavar y planchar y ordenar la casa y de los niños desde que llegan del colegio hasta que vuelvo a casa. Eso sí, cuando llego yo, sobre las siete, Elena se va y nosotros nos encargamos de la cena, los deberes que falten por hacer, los cuentos y acostar a los niños.

Mi marido y yo nos turnamos para hacer la compra, y yo suelo encargarme de todo lo que se refiere a organizar las agendas y necesidades de los niños: médicos, tutorías, cumpleaños y eventos sociales varios… siempre con ayuda de mi marido.

Antes viajaba mucho por trabajo y necesitaba más ayuda de mis padres, ahora mis hijos pasan tiempo con sus abuelos por placer y no por necesidad.

3.- ¿De quién aprendiste tú a hacer estas tareas?
Aprendí muy poco por lo visto… He aprendido mucho de mi madre, una mujer ‘multitarea’ y ‘todoterreno’. Y sigo haciéndolo cada día. Y de mi abuela: a poner la mesa, a cuidar los detalles y las formas, aunque por mucho que lo intentó, no consiguió enseñarme a coser, bordar, ni tejer… una pena.

4.- En tu opinión ¿en qué consiste la profesionalidad en este ámbito laboral? (Tiempo, Dinero, Ideas…)
Como en todos los ámbitos en poner pasión, preparación y dedicación en lo que haces porque eso siempre se nota en el resultado, en ser proactivo, responsable, y echarle ganas e imaginación.

5.- ¿Crees que hoy en día está reconocido el trabajo del hogar como una profesión más? ¿Por qué?
Creo que no está todo lo reconocido que merece. Es un trabajo duro y sacrificado, que puede ser muy rutinario y poco estimulante. Ahora al menos está más protegido legalmente y empieza a verse como un trabajo más que debe estar remunerado y valorado, y a la vez, que debe hacerse con profesionalidad.

6.- ¿Por qué crees que no está muy extendido el elegir este tipo de trabajos como primera opción profesional?
Entiendo que te refieres a las personas que lo eligen como opción profesional, es decir que cuidan del hogar y/o familia de otros. Creo que influyen factores sociales, económicos… En España ha habido un poco de “titulitis”, una cierta obsesión porque todo el mundo estudiara una carrera aunque no quisiera ni le gustara estudiar. Y por eso los oficios, los trabajos más manuales o menos cualificados -en términos académicos-, como fontanero, pintor, camarero, vendedor o empleado del hogar se han considerado “de menos valor”, menos reconocidas socialmente.

También es cierto que muchas veces, no es un trabajo bien remunerado. Y también es duro, pasas muchas horas sólo, puede ser rutinario y poco gratificante cuando lo haces para un tercero… Al final a cada uno nos gusta que las cosas se hagan en nuestra casa de cierta manera y estás cuidando una casa y unos niños que no son tuyos pero a los que tienes que tratar como si lo fueran. Es una tarea muy delicada y de responsabilidad. Incluso cuando lo haces para tu propio hogar, puede ser poco gratificante y poco reconocido.

Personalmente, me cuesta considerar el cuidar de tu propio hogar como una profesión -en el sentido de trabajo u ocupación al que te dedicas para ganarte la vida y por el que recibes una compensación económica- porque implica en cierta manera que eres una empleada de tu marido, mientras que yo veo más el cuidado del hogar como una labor compartida en la que debe participar toda la familia. Por supuesto, encuentro muy respetable que alguien quiera dedicarse a cuidar de su familia como ocupación y que quiera -y deba- hacerlo con toda la dedicación y “profesionalidad” del mundo, pero me genera un conflicto la falta de independencia económica que supone.

7.- Si una hija tuya decidiera dedicarse profesionalmente al trabajo del hogar ¿Qué le dirías?
Confieso que no es lo que más me gustaría, porque para mí, más allá de la remuneración, no es un trabajo muy estimulante. Pienso que hay trabajos más emocionantes, pero cada uno debe elegir la ocupación que le haga feliz. Es un trabajo que implica vocación de servicio y eso me parece admirable. Si esta fuera la decisión de mi hija -o de alguno de mis hijos- les diría que lo hagan con pasión y con profesionalidad.

rascafria

BEATRIZ TORRES Estudió Derecho y empresariales pero siempre le atrajo más la parte de marketing y comunicación. Empezó su carrera en el departamento de marketing de El Mundo, después trabajó en una agencia de comunicación organizando todo tipo de eventos y en 1999 se incorporó a Trucco como Directora de Marketing. Allí pasó 12 años, en esa etapa adoptó a sus dos hijos mayores. Hizo grandes amigos y tuvo la oportunidad de viajar por todo el mundo como directora de Expansión Internacional en la última etapa. En 2010, al año de nacer su hijo pequeño, empezó su última aventura profesional por el momento, como Directora de Marketing Cliente y Comunicación de Sephora en España, un trabajo y una empresa que le apasionan. Le gusta trabajar. Le encanta liderar equipos y trabajar con personas llenas de energía y estimulantes. Le apasiona el mundo del retail, la tienda y el contacto con el cliente, y la comunicación. Y está loca por su familia y buscando siempre el escurridizo y complicado equilibrio entre el tiempo que dedica a cada una de sus pasiones.

Tiene un blog sobre la ‘aventura’ de ser madre trabajadora (dentro y fuera de casa) de familia numerosa. Se define a sí misma como “aspirante a superwoman, fan de las redes sociales”. Tuvo además la suerte de publicar un libro hace ya unos años sobre la adopción de su hijo mayor. “Al final del camino. Diario de una adopción”.

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Showing 2 comments
  • Diego Ramiro
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    Me encantó el articulo. Saludos y Éxitos!!

  • pepa
    Responder

    Me ha gustado mucho tu artículo. Lo he leído y me has hecho reflexionar. Enhorabuena por el blog.

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