Posted by L. Gant |
Este blog no es sobre la familia. Tampoco sobre la mujer. Es sobre el modo de abordar las tareas de la casa. Pero no será directamente sobre el trabajo del hogar este artículo. Será sobre la mujer y sobre la familia. Está todo relacionado, pero no son lo mismo. Y está justificado. Ahora se verá por qué.

Acabo de leer en la BBC lo que se propusieron en octubre de 2013. Era un artículo antiguo, pero sigue vigente. Al menos una parte de sus proyectos. Buscaron dar voz a la mujer del siglo XXI. Su ‘campaña’ se llamaba 100 mujeres. A veces hay defensas que, más que agradecimiento, lo que me provocan es distancia o por lo menos prudencia. Es como subirse a un tren sin saber cuál es el destino. Y este es uno de esos casos. Entiendo, como explica el escritor Christian Lecomte en uno de sus libros que la soledad de las víctimas, es de un género especial cuando ‘el mundo sabe’ y deja que ocurra. Pero mi problema con los de la BBC es que no veo claro el fondo de lo que proponen y sin embargo veo nítida la realidad que denuncian. Hay varios temas de los que plantean que me desasosiegan. Hacen varias preguntas sobre situaciones preocupantes.

Mi problema con éstas es el enfoque. Lo tienen turbio. En una de ellas se plantean lo siguiente: ¿Son las exigencias de la maternidad y la vida familiar un obstáculo para el progreso? Sólo con la manera de enunciar la pregunta ya están separando el progreso de la maternidad y de la vida de familia.

defensa-mujer1No sé a qué tipo de progreso se refiere si entiende éste al margen de ser madre o tener una familia y cuidarla. ¿Se ve la tendencia? ¿Leo donde no hay? ¿Tienen que defendernos del ‘peligro’ de ser madres o de tener una familia? Entiendo que unen progreso a profesión. Pero hay progreso más allá de un trabajo fuera de la propia casa. Ser madre y tener una familia ya son progreso. Lo representan en sí mismos. Y no son ni obstáculo ni camino. Son realización. Son meta. Y son perfectamente compatibles en muchos casos con un trabajo profesional distinto al de las tareas del hogar. Pienso en la relación entre una madre sus hijos y su marido y no veo por dónde cabe el tomárselo como un medio o como un obstáculo para llegar a ningún sitio. Son relaciones que en sí mismas tienen valor absoluto. Son, una vez más, en sí mismas la meta.

Además, siempre me ha producido rechazo que se trate a las mujeres como un tema aparte. Todo lo que aislamos es porque está podrido o porque está enfermo. Yendo por ahí, desembocamos en que es la mujer quien tiene el problema. Y nada más lejos. Son quienes abusan, menosprecian y subestiman a esas mujeres quienes lo tienen. Es un tema serio y hay mucho que decir respecto a las injusticias que se dan en las vidas de tantas y tantas mujeres en el mundo. Pero siempre que leo sobre estos temas, la argumentación que los acompaña despierta en mí crítica más que aprobación.

No dan en el clavo. Repito que comparto el objetivo, pero no el enfoque. Menos aún cuando cabe plantearse como opción y no como condición de vida el tener una familia, no sólo en el caso de las mujeres -que por supuesto- sino también en el de los hombres.

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