Posted by Moro Lena | “Concéntrese señora”. Lo oí en el mercado de la Paz, en Madrid. La voz provenía de un carnicero que, bastante despierto, extendía su mano con el cambio correspondiente a la compra que una señora acababa de realizar. Ella estaba absorta en sus pensamientos. Miraba sin atención el resto del género expuesto tras el cristal del mostrador. Ofertas ofertas y más ofertas. Pero la mujer no estaba concentrada en eso. Otros pensamientos arrebataban su atención. Se trataba de una operación sencilla: recoger el cambio tras la compra efectuada. Fueron segundos de distracción. Aturdida, levantó la mirada, recogió el cambio y se marchó. Ahí es nada. ¿Qué más da? podría pensarse. Sin embargo, a mí me sirve. Era una escena de lo más trivial y cotidiana, pero me sirvió y me sirve.

Me sirve para llevar hoy y ahora -cuanto más lejos, mejor- la conciencia del poder que tiene concentrarse ante lo difícil y ante lo fácil. Sí: tengamos la humildad y la sensatez de concentrarnos también ante lo que consideramos como fácil.

Habrán sido miles las veces que he visto cómo se prepara una mesa para comer. Otras tantas las que he sido yo misma quien la ha puesto. Y he de reconocer que más de una vez me preguntaba “¿Pero por qué se concentran para poner unos platos sobre la mesa? ¿Será posible que tengan que concentrarse? ¿Para qué?”. Hoy me respondo. Porque merece la pena. El resultado no es el mismo cuando se pone por medio intensidad al trabajar.

concentracionAnte las tareas manuales, hay como un acuerdo espontáneo y universal por el que las juzgamos siempre como algo fácil. Descartamos la necesidad de hacerlas a conciencia, esto es, proponiéndonos que no falte nada. Hagamos memoria ¿cuándo fue la última vez que no faltó nada en la mesa al sentarnos a comer? En ocasiones ha sido un vaso. Otras un tenedor de postre. Jarras de agua… Las ausencias no son siempre las mismas. Hay intermitencia. Imposible pensar que quien la puso estaba concentrada. Y ahí está nuestra perdición. Porque, dejando a un lado que cabe hacer este tipo de tareas de cualquier manera, desde este blog queremos animar a que se realicen con dedicación. Mucha o poca, la que sea necesaria en cada caso, pero que se les dedique esfuerzo de cabeza al realizarlas. Lo que prevalecerá en el tiempo será el empeño por ofrecer el resultado esperado.

No hay por qué convocar a la dificultad para concentrarse al realizar un trabajo. Cualquier trabajo repercute en la sociedad no por la aridez que implicó su desarrollo, sino por lo bien que se realizó. Ahí está el mérito, en que el resultado del servicio prestado fue el esperado. Pues lo mismo debería ocurrir con el trabajo doméstico. Y concentrarse al realizarlo es ya un buen paso, pequeño, pero es un buen paso. De lo contrario, o perdemos dinero -como la señora que estuvo a punto de olvidarse de recoger el cambio- o perdemos el tiempo, que a veces es mucho más valioso.

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Showing 5 comments
  • llfp
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    Qué capacidad para sacar reflexiones de escenas cotidianas! Mucha razón en todo lo que se dice.

  • mum
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    Que acierto lo de poner concentración y que aburrido subsanar los errores cuando no se ha puesto, además la concentración sirve también para poder buscar nuevas fórmulas para hacerlo mejor y en menos tiempo por ejemplo, nunca habia pensado lo de la concentración y me parece esencial !!!!!!!!!!!!!!!!!!

  • FF
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    Muy bueno…cualquier trabajo repercute no por la aridez que implicó su desarrollo, sino por lo bien que se realizó…

  • Loli hernandez
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    A veces estamos haciendo cosas y pensando lo siguiente ….

  • Cristina
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    Me encantó eso de que “cualquier trabajo repercute no por la aridez que implicó su desarrollo sino por lo bien que se realizó”. Me hizo acordar a mi abuela que me enseñó a tejer y me decía que nadie me preguntaría cuántas veces había destejido y vuelto a empezar pero sí todos verían si había terminado bien!!!

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