Posted by Moro Lena| Dícese de esa gente en segundo plano. Aparentemente sin relieve. Que no reclama ni espera nada extraordinario. Siempre en su sitio. Un día y otro y otro. Facilitando la actividad de otros.

Leí una vez que a la hora de la verdad en la vida real, en la verdadera, el radio de acción lo determinan rara vez las figuras ‘superiores’, los hombres de puras ideas; la auténtica eficacia está en manos de otros hombres ‘inferiores’, aunque más bien hábiles: en las figuras de segundo término. Esas que se desviven por los de primer término y hacen historia perseverando audazmente en la falta absoluta de protagonismo.

Una de mis primeras conclusiones cuando empecé a trabajar las tareas de la casa fue pensar que realmente lo revolucionario es pasarte toda una mañana planchando camisas sin dar problemas y sin que te los den… y que esa es la mejor parte. La que tiene una influencia decisiva en el correr de los días de los dueños de esas camisas que planchas.

Los de ‘segundo término’ no tienen misiones ostentosas en el mundo. Tienen encomendadas pequeñas tareas que parecen de poca monta. Misión para ellos es lavar esa pila de platos; fregar el suelo; coser un dobladillo; preparar la cena a tiempo; poner la mesa; cambiar una bombilla; lavar la ropa. Sin más… y sin menos. Estar en el sitio que les corresponde. Sacarle partido al anonimato disfrutando de lo que hacen posible gracias a su trabajo.

Dicen de los pájaros que son lo más inteligente que tenemos en cuanto a especie animal sobre la Tierra. Se quedan con lo mejor del norte y… con lo mejor del sur. Y además, con sus migraciones, equilibran el ecosistema. Envidiable. Cambia la estación y redescubren su sitio en el mundo. Adivinan dónde hacen más falta. Yo creo que hay que ser un poco pájaro a veces. Se trata de atesorar cotidianidad -ojo al verbo- y disfrutar renunciando a todo tipo de protagonismo. Contemplar desde el puesto que a cada cuál le corresponde el espectáculo de lo ordinario, de lo que siempre está ahí. Así son los ‘segundones’. Y resulta que es un perfil que está al alcance de todos.

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  • Loli Hernández
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    De segundo termino nada !!!!! Son – somos- lo mejor de lo mejor

  • Cristina
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    Ese estudiado segundo plano, ese cuidadoso ocultarse para servir creo que puede rayar en el maltrato. Me encantan vuestros posts pero este produce desasosiego. Inquieta.

    • Cuatro Frases
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      Personalmente me gusta saber que se puede no estar de acuerdo con algunas de nuestras publicaciones…yo no lo veo así -pero no he escrito yo el post- justo, justo me encanta pensar que hay una actitud -y ojalá la tuviera yo- que es la de servir con orgullo y sin que se note. Eso proporciona una felicidad, que pocas veces se consigue y me parece que muchas veces está relacionado con pensar” yo sirvo porque quiero”, nadie me oprime para que lo haga, nadie me considera inferior…y si fuera el caso de que me consideren inferior…lo siento por quién piensa así porque está muy equivocado…..bueno yo lo veo así, pero como casi todo ES OPINABLE…gracias por seguir nuestro blog, Ana

      • Cuatro Frases
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        Tenéis razón. Yo creo que mucho depende de a quién sirves y de cómo te veas tú sirviendo. Porque trabajar sabiendo que estás en segundo plano y conseguir verlo como algo no sólo aceptable sino digno de orgullo es lo que da satisfacción. Almudena.

      • Loli
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        Yo no he querido empezar una polémica ni mucho menos. Sé que es grande el ser pastelero y no firmar la tarta y en cambio gloriarse la pasteleria … gracias al pastelero que no conoce nadie.

      • Loli
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        Claramente decimos lo mismo. Me impresionó la biografia de Agatha Christie cuando hablaba de como las familias importantes invitan a sus casas a comer sabiando que tienen en la cocina a alguien que les va a dejar no solo bien, sino estupendamente bien. Eso es orgullo profesional, saber que dejas en buen lugar a la familia con la que trabajas y que ella confia plenamente en ti.

      • Cristina
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        Me encantó la biografía de Agatha Christie, Loli, pero yo no entendí así el post. Será que me fallan las entendederas.

      • Loli
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        Sí. Explica estupendo lo que es en una familia una empleada. Se siente orgullosa de trabajar en una casa importante porque ellos son importantes y a su vez los señores confian en ella porque les hace mejores . Y si no acuérdate de la cuidadora del pequeño inglés , nadie dice que es empleada del hogar porque son príncipes …… Y cuidar de su hijo le hace a ella importante y los príncipes de Gales le dejan a su primogénito ….. Todo un pais en sus manos . Orgullo profesional

  • Angelica
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    Ante tanta locura en el mundo, es bueno parar de vez en cuando y tomar un poco de realidad en nuestro día a día. Buen artículo para mí. Gracias por publicarlo,

  • Leticia
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    A mí este artículo me ha gustado mucho. Quizá se entienda mejor si se hace extensible a otras profesiones distintas al de las tareas del hogar. Me acordaba del trabajo que se hace en un laboratorio. Normalmente quien se hace famoso, quien publica muchos artículos, quien gana el Premio Nobel, es un investigador muy bueno, inteligente y competente. Sin embargo, este tipo de investigadores tan “pensantes” tienen en su laboratorio lo que se llama un “técnico de laboratorio”. Esa persona es la que hace la materialidad de los experimentos, es decir, la que “cacharrea”: la que hace pruebas, mezcla líquidos, hace ensayos, cultiva células, etc. Un técnico de laboratorio jamás va a aparecer en una publicación o artículo, ni le van a dar ningún premio. Sin embargo, su trabajo es insustituible, y el investigador principal es perfectamente consciente de que, sin su técnico, no podría haber avanzado tanto. De hecho, un buen técnico de laboratorio es la figura más valorada y querida en el mundo de la investigación.

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