Hay una parte del trabajo del hogar de la que hablamos poco. No sé si es porque se da por supuesta. Y es la siguiente: el tema de la elección. El de las realidades y las posibilidades. Ya lo habíamos dicho. En este torrente laboral que componen las tareas que conlleva sacar adelante una casa, confluyen mentes de las más diversas formaciones: ciencias, letras, artes plásticas, calculadoras, bohemias, precisas, desenfadadas… Unas desembocan en este trabajo con una enorme dosis de intelectualidad. Otras, dotadas por esa ‘sabiduría popular’ tan característica de perfiles más bien sencillos. Todas, en un momento más o menos lúcido, eligieron servir dedicándose al trabajo del hogar.

En ocasiones, me he encontrado con comentarios del tipo: « Es ingeniero, pero ahora se dedica a las tareas de la casa »; o esa otra del tipo: « Estudió Medicina, pero la ejerció poco tiempo por cuidar de su familia »; « Es abogado y ahora ama de casa »… Y una ola de alabanzas abre paso a estas decisiones. Es el tema de la elección.

Elección: pudiendo hacer mil cosas con tu vida, la resuelves en torno a una sola. Y esto a todos los niveles. Elijo preparar una buena cena, renunciando claro está a otros posibles millones de planes. Elijo ir por delante en dejar recogido el salón, la cocina, el comedor… Elijo adelantar algunas tareas para poder entregar a tiempo la ropa lavada. Elijo organizar mejor el tiempo para estar más disponible ante lo que necesiten en mi casa. Elijo no dar trabajo de más para evitar pérdidas de tiempo innecesarias.

Siempre podemos elegir. Esto no nos lo quita nadie. Hasta aquí, sin problemas.

Pero a partir de aquí… Tengo la impresión de que otorgamos más mérito a quienes eligieron servir dejando otras realidades de lado, que a quienes desde el principio eligieron dedicarse a servir, dejando de lado posibilidades, esto es, realidades que nunca tomaron cuerpo. Y creo que no debería ser así. A veces concluimos muy superficialmente que no tenían otra opción en su vida por sus circunstancias, origen, nacimiento, contexto social, capacidades… Pero la realidad es que saben lo que hacen con su vida cuando deciden vivirla de una forma ‘menos cómoda’. Pudiendo no complicarse… van y se complican. En el mejor de los sentidos. Saben todas las posibilidades que les ofrece el mundo para dedicarse a cualquier otra cosa que no sea servir. Son plenamente conscientes. Y eligen decididamente servir sin tregua, de por vida, con determinación y sin condiciones. El mundo no está preparado para que abracemos así el servicio. Conozco gente cuya mentalidad es bien contraria a este tipo de opciones. Pero también conozco personas que se abren paso, dilucidan y optan inteligentemente por servir. Nos acostumbramos a ese escandaloso hecho: que exista este perfil de personas. Y ahí están, abriendo brecha. Devolviendo a la sociedad la prevista -pero hoy por hoy extraña- naturalidad con la que deberían digerirse este tipo de elecciones.

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  • Cristina Sicardi
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    Este artículo en torno al servicio me ha conmovido…

  • MARIA DELLA TORRE
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    Muy bueno,comparto todo y te agradezco el que lo sepas explicar de modo tan convincente

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