Posted by Anduriña | Llevaba unos quince años dedicada profesionalmente al hogar. Pero no fue hace más de tres cuando, en un momento concreto, empecé a pensar y repensar en lo que ya hacía: servir. La verdad es que nunca me ha importado dedicarme a lavar, cocinar, planchar y limpiar sin dedicarle líneas, ni entradas… ni un blog como este. Pero no sé por qué, llegó un día, en el que me lancé y aquí estoy: escribiendo sobre el servicio. Profundizando sobre el mismo. Analizando la actitud con la que se afronta. Estudiando qué lo provoca. ¿Me lo podría ahorrar? Seguramente. Pero veo más conveniente lo contrario: despilfarrar artículos. Seguir pensando. Y es que tengo algo que decir al respecto.

Hay un peligro siempre al acecho, es algo escondido, sutil y muchas veces casi imperceptible, porque el que lo tiene dentro no sabe ni que lo tiene. Estoy hablando del complejo de víctima con sus múltiples y variadas manifestaciones, tanto internas como externas… casi siempre lo acaban siendo. Y lo que me pregunto muchos días -a veces más de una vez al día- es cómo evitar el victimismo. Sólo se me ocurre una solución. Tal vez imposible e inalcanzable: no mirar a los lados. Mirar de frente y con la cabeza bien alta. Contentarse con lo que uno es y con lo que uno tiene. Porque lo que nos caracteriza es el “legítimo orgullo” de servir…si es así y es siempre así, llegaremos a poder dar las gracias a los que nos han pedido estar ahí o a los que lo han permitido. Dejaremos de compararnos, dejaremos de calcular… porque habremos elegido servir. Habremos escogido servir entre miles de opciones. Y todos sabemos que lo que se elige nos gusta más… ¿o no?

No me gusta la gente que se ve frenada en su labor profesional simplemente por el hecho de no sentirse reconocida y -peor aún- encontrarme con gente que, trabajando en tareas relacionadas con el servicio directo a las personas, se lamentan de hacer lo que hacen y de estar en donde están. No comprendo a los que consciente o inconscientemente, calculan quién trabaja más y quién menos. A quién se valora más y a quién menos.

Hasta que no vea que en este ámbito laboral no se mide ni se calcula lo que se da. Hasta que no se entienda que el valor de lo que hacemos no lo dan los demás sino nosotros mismos. Hasta que no vea que se pone la misma ilusión por sorprender tanto en fiestas como en días normales… no dejaré de escribir.

Aspiro a ver feliz a la gente que barre y que no mira con envidia a los que se dedican a ‘firmar cheques’… por ejemplo. Y admiro a quienes se dedican a intentar adivinar lo que los demás necesitan casi sin proponérselo, porque les sale de tanto hacerlo.

Disfruto con la gente que no se siente inferior por lavar, planchar, coser, cocinar… Con esa gente que, haga lo que haga, no se cambia por nadie, le llena lo que vive y no espera más. A los que servir les sale de dentro, y no lo ven como algo que les viene impuesto –porque no dejan que lo sea-. Y por hacerlo no pasan recibo, no piden cuentas, no exigen nada. Sirven y punto.

Recommended Posts
Showing 9 comments
  • Cristina
    Responder

    Sencillamente me encantó!!!!! y me sentí totalmente identificada. Me encanta lo que hago que no es otra cosa que ocuparme de mi familia, marido, hijos (10 con nueras y yerno) nietos (17 por ahora) y soy totalmente feliz. Gracias Ana por este comentario!!!!!!!!!!!

  • Juliette
    Responder

    ¡¡¡Muy bueno el articulo!!! Me encantó. Me reafirma todavía más en mis principios unidos a este tema del servicio, ¡¡¡que a ello me estoy dedicando!!!. Muchas gracias. ¡¡¡Espero que sirva a mucha gente!!!

  • Moli
    Responder

    Me gustó el artículo, me gusta pensar en las Madres porque después de todo lo que hacen, no se sienten victimas, trabajan por amor a su familia sin ningún reconocimiento.

  • Shiarinne
    Responder

    Es un artículo que ayuda a seguir sirviendo, no hay necesidad de victimismo, yo soy feliz sirviendo, porque hago felices a los demás y eso a mí me hace feliz…El otro día encontré una barrendera y la saludé y le dije ¡buen trabajo!, ella me miró y me sonrió con alegría….lo dijo con mucha dignidad y estaba muy bien arreglada…me encantó….

  • Magda
    Responder

    Me encantan tus artículos, tu blog, el espíritu de todo cuanto expresas… Para mí ha sido hermoso encontrarme con tu espacio y poder sentirme identificada. Yo vengo de una familia de mujeres muy trabajadoras (dentro y fuera del hogar), con gran esfuerzo lograron ofrecer educación profesional a sus hijas (tías, primas, sobrinas..) todas ellas exitosas profesionistas… Yo después de años sirviendo como maestra y después de convertirme en madre por segunda ocasión, decidí quedarme en casa y me siento tan feliz, quería hacer esto desde hace años y no me atrevía, era como una carga generacional que sentía (cómo una licenciada en filosofía con una maestría en educación rechaza direcciones, cargos importantes y decide quedarse en casa… Esas ideas de lo que se supone es una “mujer” en nuestra época).. Mis mujeres cercanas tienen apoyo en las labores del hogar y ven “raro”, “innecesario” que yo quiera encargarme de ello, incluso me han dicho que en un trabajo agotador que nunca nadie agradece, que desgasta (esa idea de víctima en la casa)… Y es como si viviéramos en dos mundos diferentes, yo no veo el desgaste, es cansado claro pero no me desgasta, me gusta, disfruto tanto cocinar, limpiar, tener la ropa limpia… Jugar con mis hijas, más que tener todo listo y organizar una casa, siento que logro equilibrar este hogar ofreciendo alimento del alma, un lugar lindo donde convivir, un espacio-tiempo donde crecemos y nos amamos todos los días. Y soy otra, mi familia es otra desde que hago lo que me gusta (estar en casa haciendo el trabajo entre los trabajos), considero que cada mujer tendría que hacer lo que le guste sin etiquetas, sin prejuicios, simplemente siendo feliz… Y en casa sí me lo agradecen, su sonrisa, su paz, sus besos… No necesito más. Disculpen escribiera tanto, es la primera vez que pude compartir estos sentimientos, gracias por crear este espacio

    • Cuatro Frases
      Responder

      Magda muchísimas gracias por tu comentario. Llevamos DÍAS hablando de ti y de tus ‘descubrimientos’… Nos encanta lo que dices de que por ahí se ve innecesario quedarte trabajando en casa, porque es justo esa percepción la que nos hizo abrir este blog. De hecho, una de las primeras cosas que escribimos fue la de que este tipo de trabajos ‘Son necesarios y quiero ser yo quien se encargue’… La encontrarás en la parte que dice Objetivos, nada más abrir el blog.
      Además, compartimos contigo 100% la idea de que cada mujer pueda ELEGIR libre de prejuicios si lo que le compensa es quedarse trabajando en su casa o no…
      Mil gracias por tu punto de vista. Enhorabuena por la vida que llevas. Nos encantará poder seguir en contacto contigo.

  • Asunción M.
    Responder

    Yo también serví….no en las casas, pero en el hospital, atendiendo las necesidades de los enfermos. Son trabajos muy poco reconocidos, pero siempre se hacen con cariño…

  • Ale
    Responder

    Me ha encantado!
    Tras años de intensa actividad laboral tuve que renunciar a mi trabajo…me asustó muchísimo la idea de convertirme en ama de casa. Tres años después me siento llena y feliz como “empresaria de mi hogar” llevando a cabo cada tarea con alegría e ilusión. Leeros me ha ayudado muchísimo, gracias a vuestra web y los estupendos posts que escribís he encontrado sentido a lo que hago y he conseguido sentirme realizada y útil atendiendo a los míos. Me siento afortunada siendo dueña de mi tiempo y dedicándolo a quienes más quiero.

    • CuatroFrases
      Responder

      Alejandra muchísimas gracias por tu animante comentario!! Ese es el tema: ser dueña de tu tiempo para poder invertirlo donde más te interese. Qué buen ejemplo estás dando. Y qué gozada saber que no te has equivocado en lo que decidiste hace ya tres años. MIL GRACIAS

Deja un comentario