Posted by L. Gant | Fue una mujer de empresa la que me empistó en el núcleo del problema. Llamémosle así: la cuestión de la finalidad en las tareas de la casa. ¿Nos llevan a algún sitio? A ninguna parte. Así lo ve ella. Es más, se siente sola al realizarlas. Cocinar, lavar la ropa, limpiar. Después de haber estado trece años trabajando en una multinacional, ahora se encuentra como prisionera de su propia casa. Encerrada y sin resultados que ofrecer a nadie.

Su situación me hizo recordar un simpático diálogo que tuve con un amigo argentino. Había confianza de por medio, así que la ofensa estaba absolutamente descartada. Le comenté a mi amigo que tras dos o tres ‘desaciertos’ –llamémoslos suavemente- en el trabajo, estaba sumida en una especie de complejo de inútil del que difícilmente saldría. Él me cortó enseguida. Y en un tono de voz tan envolvente como conciliador me dijo: “No, pará. Qué va, nada que ver!” Y añadió: “No es complejo, es realidad, ¡Sos una inútil! Pero ¿y qué?”. Más clarificador y animante, imposible.

Somos inútiles dedicándonos al hogar si sólo consideramos los parámetros de utilidad convencionales, los políticamente aceptados, los que generan resultados inmediatos y visibles. En un ámbito profesional como es el del hogar, esto se ve pocas veces.

Somos inútiles siempre para alguien y somos útiles siempre para otro alguien. Es una realidad más con la que hay que contar. Somos inútiles dedicándonos al hogar si sólo consideramos los parámetros de utilidad convencionales, los políticamente aceptados, los que generan resultados inmediatos y visibles. En un ámbito profesional como es el del hogar, esto se ve pocas veces. Es el tiempo el que está a nuestro favor, no los efectos del hoy. Es la continuidad de haber preparado una buena comida un día y otro; o de haber llegado a tiempo a entregar la ropa bien lavada y planchada; o de haber sabido mantener la limpieza y el orden de la casa contra viento y marea, esto es: con fiestas de por medio…

¿Se es útil para qué? ¿Para quién? Ahora mismo usted es inútil para la multinacional para la que trabajó durante 13 años, pero es útil para la ‘pequeña y mediana empresa’ que consituyen su marido y su hija. Y es para usted la empresa más importante de todas. La necesitan en casa con todo lo que eso conlleva. Nos necesitan en casa y es para pensárselo, porque tiene muchas implicaciones. Gustosas implicaciones.

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Showing 5 comments
  • mum
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    Bueno, bueno, bueno!!!!!!!!!!!!!!!!!!! me ha encantado este articulo, ahora hay que pensar si se vive solo-a, para quien se trabaja ? hay gente que trabaja para nadie aunque sea en una oficina? hay gente que trabaja solo para si mismo-a trabaje donde trabaje?

    Yo pienso que lo distinto y lo que hace superior el trabajo de llevar una casa es que afecta directamente al bienestar de la persona tanto de aquella-as para las que se trabaja como de los, o las que pasen por alli. A todo el mundo le llega el bienestar que produce ese trabajo y ese bienestar que produce llena mucho la vida de las personas que lo realizan aunque se viva solo produce bienestar una casa bien llevada.

  • Lorena
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    Gustosas implicaciones!!Qué maravilla enfocarlo así. Pienso que quien se propone ser útil para los suyo en casa, acaba siendo útil para todos en cualquier lugar. Otra cosa es que en la multinacional del articulo en concreto, esté haciendo recortes de empleados…

  • ana
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    ¡Enhorabuena por el artículo!

  • FF
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    Absolutamente genial otra vez! Gracias y enhorabuena….es inspirador!

  • Mónica Alvarez Montaner
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    Estoy completamente de acuerdo!! Felicidades por el artículo.

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