Posted by Alicia Bustos | ¿El enemigo? La grasa; más enemigo aún si es grasa acumulada o envejecida. ¿El antídoto? un desengrasante, como el amoníaco o cualquier detergente específico para cocinas. El amoníaco es más barato pero huele horriblemente y si lo estás respirando un rato acabas semi intoxicado, así que cuando se utiliza hay que abrir las ventanas. Puede utilizarse trapo de microfibra, pero yo prefiero un trapo viejo de toalla o sábana que luego pueda tirar, sobre todo cuando hay mucha grasa o se limpia el horno.

Lo importante es empezar…

  • La mejor manera de organizarse es la que uno pueda o prefiera: el ratito final de la recogida con un extra cada día para gente metódica, la limpieza semanal ordenada de cada uno de los puntos detallados anteriormente o el zafarrancho periódico de “hoy lo limpio todo” para temperamentos enérgicos. Lo importante es saber quién y cuándo. Porque en limpieza, al contrario que en otras actividades, lo importante es empezar…
  • Orden: a diario se hace lo que se utiliza: los fuegos, las superficies y las estanterías o armario cuando se va a colocar algo. Para esto sirve el detergente ordinario, el estropajo común y la bayeta de microfibra.
  • Extra: se hace un repaso de la cocina de techo a suelo y se va haciendo todo –si hay tiempo por delante –o parte: lo que le toque o lo que esté más sucio. ¿Qué es un repaso de techo a suelo? Pues por ejemplo:
limpiezacocina4f

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