Posted by L. Gant | Es absorbente y requiere buen ritmo. Es rutinario. Aburrido. Poco lucido. Ingrato. No cumple con las expectativas. Es cansado. No siempre es útil. Es ineficaz. No tiene gran repercusión. No reúne perfiles altamente capacitados. Por lo tanto, al hacerlo, no estás entre ‘los mejores’… Todo esto, no nos engañemos, es lo que realmente está en la mentalidad actual. Esa es la percepción que se tiene por ahí del trabajo del hogar. Al menos esa es la ‘sospecha’ generalizada. Pero no hay motivos de preocupación. Tiene muchísimo en común con otros trabajos. Es más: tiene todo en común. Es lo que podría decirse de cualquier trabajo con una visión cansada y gris. En realidad se llama esfuerzo. Y nadie lo hace en vano. Siempre es en pro de los demás.

Me dejaron el otro día encima de la mesa un reportaje que ha publicado la revista inglesa Time. Recoge descripciones de las historias de éxito de las cien personas más influyentes en lo que llevamos de año –según el criterio de su línea editorial…-. Iconos, pioneros, artistas, líderes, titanes. Al fin y al cabo, servidores. Gente muy buena en lo suyo. Unos cantando, otros, dando discursos, otros escribiendo, otros operando, construyendo, pintando, enseñando, conduciendo, vendiendo… La mayoría trabajando duro para los demás. Servir. Que ese trabajo que estás desempeñando, no se quede en ti. Que aporte algo. En realidad, los destacados en el reportaje, sobresalieron por la impronta que han dejado gracias a su personalidad… A primera vista parece egocentrismo, homenaje barato. Pero no. Se les señala porque han sabido servir a la sociedad poniendo todo de su parte. Todo. Y se les ve felices ahora, una vez que han cumplido su misión. Me gustó leerlo desde esa perspectiva: el servicio en sus múltiples vertientes.

El trabajo del hogar, cuando no se desempeña, parece mil veces más arduo de lo que en realidad es. De lejos parece que se pasa mal dedicándose a servir limpiando, cocinando, cosiendo, fregando, lavando ropa, ordenando, haciendo camas… Pero desde esta web queremos recordar y asegurar que hay más disfrute que angustia. Y más afán que tensión cuando se realizan.

Servir. Leo y escucho a menudo las virtudes del servicio. Lo envidiable de olvidarse de uno mismo. La grandeza de trabajar por que otros sean mejores. Lo inigualable de dar tiempo, dinero, ideas… la vida entera en favor de los demás. Y si es tan atractivo servir… ¿Por qué nos defendemos de ciertos trabajos? Contemplo con horror la estéril discusión sobre quién debe sacar adelante un hogar. Si es él, si es ella, si los dos, si ninguno…

¿Por qué describimos como algo atractivo el hecho de servir y a la hora de la verdad nos lo escurrimos? Prejuicios. Mentalidades. Ya lo dijo el genio inglésEl hombre es el único ser que muere tres veces. Se tiene oscurecida la visión de este trabajo. Nos imaginamos tragedias a todo color antes de que ocurran… El trabajo del hogar, cuando no se desempeña, parece mil veces más arduo de lo que en realidad es. De lejos parece que se pasa mal dedicándose a servir limpiando, cocinando, cosiendo, fregando, lavando ropa, ordenando, haciendo camas… Pero desde esta web queremos recordar y asegurar que hay más disfrute que angustia. Y más afán que tensión cuando se realizan.

No creo que el hecho de si te gusta o no el trabajo del hogar, sea determinante. Por encima, pongo lo de siempre, el planteamiento que a mí me basta: alguien tiene que hacerlo, y quiero ser yo. ¿Y si resulta que en el fondo es ese uno de los mayores atractivos que puede llegar a tener este trabajo?: Es mi patrimonio. Mi campo de acción. Mi ganancia. Mi material de artillería. Mi respuesta a los distintos tipos de déficits que encuentro cada día.

No acaba de despegar la concepción de que el trabajo del hogar es uno más entre otros. Se cargan las tintas inconscientemente, como si fuera más esforzado que otros trabajos. Ya se sabe, no hay nada que valga la pena que no merezca esfuerzo. Y si es proporcional el esfuerzo con que valga la pena… entonces esa gente debería reconocer que el trabajo del hogar la vale y mucho.

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Showing 4 comments
  • Cristina Sicardi
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    ¡¡¡Claro que vale la pena!!!!! el solo hecho de ver la cara de alegría de la nieta por encontrar su camisa desmanchada, o a la hora de la comida su postre preferido…..¡¡¡eso no tiene precio!!!!!, es muy gratificante!!!!! y de aburrido poco porque son tareas muy distintas y además si tratamos de innovar cada día para superarnos….es atrayente al máximo. Yo por eso soy una seguidora a ultranza de ustedes porque cada día encuentro un tema importante para lo mío, la tarea del hogar…

  • Marta
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    Sinceramente brillante… El mensaje me parece buenísimo y no puedo estar más de acuerdo, pero la manera de transmitirlo también es genial!! !!!Enhorabuena!!!

  • ferfe
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    El trabajo del hogar vale la pena y la gente que se dedica profesionalmente a ello más!!! Porque queda claro que es un trabajo más y que puede ser muy apasionante como cualquier otro. Tiene la ventaja además, de que el esfuerzo en la limpieza, en la cocina, en el orden… Tiene resultados palpables y visibles para que los disfruten o los demás o la misma persona que los hace, porque al fin y al cabo, hacer lo que sea con empeño y esfuerzo, repercute en un mismo y siempre para bien!!!!

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    Excelente. Estáis en la línea o el camino correcto. Me alegro. Llevo años en la labor de desmontar, dentro de mis posibilidades como periodista y humanista, la mala prensa para los trabajos del hogar. Si pudiéramos trabajar con muchos publicistas y hacer un buen foro sería muy oportuno. Seguiré con vosotros hasta donde pueda y queráis. La batalla por el rescate de la familia tiene en la dimensión social de los trabajos del hogar un filón a rescatar… El siglo XXI es de la familia y por lo tanto del hogar sino queremos hundirnos todos. Beatriz Briceño Picón

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