Posted by Moro Lena | ¿Sometimiento? Yo creo que no. Yo lo llamo ‘gustosas implicaciones’… cuando se trata de sacar adelante un hogar. La verdad es que no son pocas las veces que leo o escucho la cantidad de horas que pasan en pie quienes trabajan en las tareas de la casa. Lo sacrificado de su trabajo. Las incontables veces que tiene que reinventar sus horarios en función de lo que necesite el resto. Y lo pendiente que debe estar de los reclamos que le hagan los destinatarios de su trabajo.

Y resulta que todo eso junto pero con la mitad de la mitad de la mitad de satisfacciones nos lo imponen los smartphones… Ayer acompañé a una amiga al médico. Y en la sala de espera lo vi clarísimo. Yo estaba estudiando preparándome para un examen que iba a tener al día siguiente.

En un momento nos pasó algo inaudito. Uno de los pacientes que igual que nosotras esperaba su turno, comenzó a buscar un enchufe en el que poder cargar su móvil. La batería empezaba a agotarse y su dueño no se ahorró ingenio ni tiempo en rastrear paredes. Nos animamos a ayudarle. Nos pusimos a buscarlo y no lo encontramos hasta que descubrimos uno en la pared, pero bien alto… Y lo hizo: se subió a una silla y enchufó su móvil ahí en lo alto. Y todavía más: el cable era muy corto, así que siguió utilizándolo… de pie, mientras esperaba a que estuviera cargado. Así estuvo.

Habíamos llegado a las 14:00 h. A las 15:55 seguíamos allí entre intervenciones, papeleos etc. Y vi con mis propios ojos el sometimiento a la técnica: el chico estuvo de pie por su teléfono todo el tiempo que hizo falta.

¿Motivación? ¿Utilidad? Lo que me pregunté en aquél momento, no le pregunté a él y me pregunto yo ahora mismo es si hubiera estado dispuesto a esperar esas dos horas de pie por su madre, por su novia, por su hermana o por un amigo. Por quien fuera.

smartphones

Y no veo tanto aguante por ahí cuando voy en transporte público, por ejemplo. Lo que veo es una mezcla de indolencia con exceso de queja, caras largas, sensación de cansancio y muy poca elegancia a la hora de ‘gestionar incomodidades’. Suena un poco negativo… pero honradamente es lo que se ve.

Así que concluí que resulta que los móviles van a ser muy buena cancha de entrenamiento, para olvidarse de uno mismo, soportar el dolor de pies que haga falta y dejar de pensar en el trabajo del hogar como única fuente de ‘incomodidades’ y ‘suplicios’… Pues a veces vienen, hay que reconocerlo, pero nada que ver con la ingrata disciplina que nos imponen los ‘smartphone’. Sobre todo si se tiene en cuenta eso: que no nos dan mayores satisfacciones que las que pueden llegar a dar las personas más cercanas, por quienes solemos proponernos metas más ambiciosas a la hora de atenderlas bien.

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Comments
  • María
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    Vuestras entradas son buenísimas y muy prácticas, siempre aprendo algo nuevo, gracias.
    Pero además lo que os diferencia de otras páginas son los artículos, comparto todo,no dejéis de hacer pensar…

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