Libera Mente, un Bed & Breakfast que Stefania y su marido abrirán próximamente en Bagnoreggio

Libera Mente, un Bed & Breakfast que Stefania y su marido abrirán próximamente en Bagnoregio

Curiosidad. Ese fue nuestro motor en esta ocasión. Había leído en Internet que a una hora y cuarenta minutos de Roma  hay un pueblo medieval que poco a poco va desapareciendo -casi de la misma forma que el trabajo del hogar-… Es un pueblo que cada año pierde siete centímetros de superficie, ya que resulta que está lo alto de un valle. Además, también su población disminuye sin remedio: quedan ocho habitantes. Hablamos de Bagnoregio. Definitivamente teníamos que ir.

Le llaman ‘La ciudadela’. Y le ponen el apellido ‘Il paese che muore’. Así, como lo leen: El pueblo que muere. Llegamos y vimos un estrecho y largo puente que sólo puede ser atravesado a pie, en burro o en un minitractor que les saca de apuros cuando necesitan transportar cosas un poco más pesadas o numerosas. Y al final de ese puente la misteriosa Ciudadela. La estampa es inigualable.

Aunque la admiración y la intriga iban tomando cuerpo… la verdad es que nos pudo más el hambre y nos paramos a comer. Ahí mismo. A escasos pasos del puente. Tanto que pudimos comprobar cómo funciona eso del tractor a la hora de transportar material pesado o abundante… Llegó un coche. Se bajó la conductora y el que entendimos que sería su marido. Abrieron el maletero y comenzaron a sacar lo que los estadounidenses resumen como personal belongings… La compra, sábanas, bolsas, más bolsas… unas tablas de madera… y lo pusieron todo en el tractorcito que conduce un personaje que no sé si vive en el pueblo o más lejos… Fue relajante contemplar la escena: ver cómo otros trabajan o se esfuerzan por resolver algo (aunque sea la sencilla operación de descargar el maletero de un coche) siempre descansa.

Y llegó la hora de cruzar. Yo cada vez caminaba más convencida de una idea: tengo que entrevistar a uno de esos ocho habitantes.

Cruzamos el puente y, cuando llegamos al otro lado, hicimos lo esperado: callejear. No es grande en tamaño, pero te metes de lleno en la inmensidad del tiempo. Y eso hace de Bagnoregio una ciudadela inabarcable.

Echamos la tarde. Cuando estábamos por marcharnos, ocurrió. Scholes, que así se llama una de mis compañeras de viaje, me hizo notar la presencia de un hombre que salía de lo que parecía su casa. -“Perdón, pero ¿Esto es un Bed&Breakfast?”….

-“No. Es mi casa”.

– “Entonces… ¿No será usted uno de los ocho habitantes de Bagnoregio?”….

Como supimos después, no es infrecuente entre las escasas familias de Bagnoregio remodelar parte de sus casas para transformarlas y destinarlas a su utilización como Bed and Breakfast. Terminó de encenderse el cigarrillo y nos miró de forma simpática… Nos hizo un gesto con el brazo como para que le siguiéramos y allí estábamos las seis ‘excursionistas’ (mis cinco amigas y yo), en su propia casa. Es una casa de estilo totalmente medieval pero con muebles modernos… tipo ‘Ikea’. Se llamaba Freddie. Y enseguida nos presentó a Stefania, que es la protagonista de nuestra entrevista. Eran ellos. Los mismos que horas antes habían hecho acopio de una buena mercancia para pasar ‘al otro lado’ del puente, a la ciudadela.

1.- ¿Cómo vivir en un pueblo que está prácticamente incomunicado y cuya base cada año desaparece 7 cm?

Realmente no hay otro sitio igual a este. Y no es una frase hecha. Tienes que estar siempre preparada con la lista para que no falte nada… Ya sabes, la leche, el tabaco…. Si faltan… ¡Menudo fastidio! Pero, por otro lado, la tranquilidad y el sosiego que encuentras aquí no lo he visto en ningún otro sitio. Y eso que he viajado mucho. Lo digo con conocimiento de causa.

2.- ¿Es una casa grande… para dos?

Está tambièn mi hijo Cristian. Tiene 17 años. Y parte de la casa vamos a transformarla en un Bed&Breakfast en breve. Ya tenemos todo preparado. Sólo faltan algunos detalles.

3.- ¿A qué le van a dar más importancia cuando esté en marcha el B&B?

A conseguir que sea un sitio muy familiar, que es en mi opinión el auténtico concepto de Bed and Breakfast: dar con el punto de la excelencia en la acogida de las personas. Vamos a pasar a segundo plano, lo principal van a ser nuestros inquilinos. Les vamos a poner en el cuarto de estar las obras más importantes de la literatura italiana. Alguna noche vamos a contratar a un somelier para que les haga una cata de vinos. Van a tener a su alcance cualquier ocurrencia que puedan necesitar, incluidos cigarrillos, música variada… Y sobre todo, vamos a ofrecerles simpatía. Con Freddie es fácil. Que la gente pueda estar a su aire. Se va a llamar ‘Libera Mente’.

4.- ¿De quién aprendió a hacer las tareas de la casa?

Por circunstancias familiares, cuando tenía catorce años tuve que hacerme cargo de mi familia. Todo lo que sé, lo aprendí de mi padre, Giancarlo. Y, como se adivina, toda la vida fui ‘la mujer de la casa’. Empecé a trabajar y a organizar la casa a esa edad. Mi padre siempre nos ha inculcado que no deleguemos jamás las tareas de la casa que podamos hacer por nosotros mismos.

5.- ¿Qué opinas del trabajo de la casa?

Me encanta. Me relaja. Me coloca en mi sitio. Me hace pensar en cosas grandes. Me da tranquilidad. A mí me da mucha paz y, sin duda, esto se transmite también a quienes viven conmigo.

6.- ¿Por qué crees que en algunos ambientes se considera un trabajo de categoría ‘B’?

Si la verdad es que eso es así: no se considera como un trabajo de nivel, ni mucho menos como primera opción profesional. Creo que es porque se vincula a la necesidad: son tareas que hay que hacer y no tienes escapatoria. Y por otra parte, creo que es por ignorancia. Pero como yo siempre he pensado que todo tiene arreglo, con los años veremos que nuestra mentalidad también acabará cambiando en este aspecto…

Y hasta ahí la visión de una de las ocho habitantes de Bagnoregio sobre el trabajo del hogar. Queda claro que el frenesí y el stress son ese tipo de ‘material pesado’ que no puede cruzar el estrecho puente que une Bagnoregio con el resto del mundo. Una vez más, tiendo a pensar que el trabajo del hogar, para ser valorado, necesita un contexto. El de la calma, la ausencia de prisas y, sobre todo, el del tiempo. Estoy segura de que Libera Mente no sólo es un nombre bien elegido, sino una realidad que logrará muy pronto el éxito que se merece.

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