Posted by L.Gant | En mi opinión no pasaría nada si, después de haber planchado lo mejor posible una camisa, va su dueña o su dueño y, en lugar de ir a su trabajo, pierde el tiempo miserablemente. Esa circunstancia no afectaría al valor que tiene en sí mismo el hecho de haber dejado su camisa como nueva. ¿Alguien piensa que lo disminuye? Coincido en que si perdiera ese mismo tiempo que yo empleé planchándole la camisa, sería una pena y grande. Pero la vale y nunca mejor dicho: vale la pena plancharle la camisa… haga lo que haga él o ella después.

En abril del año pasado, la firma Procter & Gamble (P&G) presentó Strong, la nueva entrega de la galardonada campaña Gracias, Mamá. A grandes rasgos, los vídeos muestran el papel de las madres en la vida de aquellos deportistas que llegaron a triunfar gracias a que, desde siempre, sus madres los cuidaron lo mejor que supieron durante el sufriente proceso de aprendizaje y entrenamiento al que es sometido cualquier deportista que se precie. Sin hacer nada extraordinario. Simplemente lo que cada una pensó que podía hacer, que eso es ser madre: hacer todo lo posible por los hijos. Insisto en que me ha gustado mucho el video.

Tengo bien aprendido de un gran sabio contemporáneo, que nadie llega a entender la esencia positiva de una cuestión (la que sea) hasta que no ha llegado a la comprensión total de sus elementos contrarios, es decir, de toda esa argumentación que hay detrás del pensamiento opuesto. Al pensar en los trabajos del hogar, la concepción que se tiene de los mismos y de lo que implican no es unívoca ni mucho menos.

Me parece importante pararse a pensar si sólo nos dedicamos a las tareas de la casa para que sean otros los que llegan a tener ‘éxito’ tal y como es entendido actualmente según los parámetros convencionales. Sin descartar esta posibilidad, pues a mí también me anima pensar que aquellas personas para quienes trabajo pueden ‘triunfar’ gracias a que yo me ocupo de estas tareas de trasfondo, no me parece el mejor argumento para realizar bien mi tarea. No es lo que motiva mi trabajo el hecho de que otros acierten más o menos. Insisto en que me importa, pero no es lo determinante, o no debería serlo. Porque si eso fuera así… ¿podríamos valorar en sí mismos estos trabajos? Creo, igual que Weber, que los trabajos del hogar son en sí mismos la meta.

Sólo con dedicarse a ellos, ya se está llegando bien lejos: tanto como cada cuál sea consciente.

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  • Rolassss
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    No quiero derruir el título del artículo; pero después de leer una primera vez el artículo, ver el vídeo, volver a leer el artículo…y por fin, fijarme en el título, lo primero que me ha venido a la mente es que creo que siempre hay historias de éxito detrás,… Otra cosa, es que lleguemos o no a verlas

  • María
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    Pensé lo mismo que tu cuando lo vi pero no sabría expresarlo tan bien como tu…

  • Algundetallepierdo
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    Estoy totalmente de acuerdo en que quien más gana al servir es el que sirve y no el servido.
    Y en lo que dice Weber. Más que nada porque, -situándonos en tu ejemplo- si alguien se pone la camisa y luego no va a trabajar, o no aprovecha el tiempo de la misma manera que tú lo hiciste al plancharla, pensar en que hay alguien detrás allanándole el camino para que cumpla con su deber, rectificará rápidamente. Por lo menos más rápido que quien no se siente cuidado….

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